Quienes Somos

Somos mujeres que, en su gran mayoría, pertenecemos a familias humildes y esforzadas que trabajan cada día para alcanzar los ideales y desarrollar proyectos de vida.  A cada una Dios nos ha sorprendido con su llamada amorosa y tierna, invitándonos a vivir una vocación de entrega total y por ende a formar parte de una familia con horizontes más amplios, centrados en las necesidades de los demás. Es así que llegamos a formar parte de la gran familia de María Ward, fundadora de la Congregación de Jesús, presente en los cinco continentes, pero de una manera especial en Latinoamérica.

Chile es y será una tierra buena, un campo dispuesto para recibir las semillas del Reino y nosotras somos y seguiremos siendo las sembradoras de la Buena Noticia de Jesús, para alimentar y dar esperanza a los más afligidos y necesitados.

Hoy, impulsadas por el gran legado de nuestra fundadora, queremos dar respuesta a la llamada del Señor en las diferentes misiones, tales como: colegios, parroquias, talleres con mujeres, acompañamiento espiritual, formación de laicos, trabajo pastoral con familias, niños y jóvenes etc., a los distintos clamores y desafíos de nuestros hermanos y hermanas en la sociedad actual.

Cristo, nuestro único Señor y dueño de nuestra vida, anima e impulsa nuestra entrega, no exenta de dificultades y contrariedades con el compromiso que cada una asumió en el momento de entregar lo más grande y apreciado de cada persona, como lo es la vida.

La vocación a la vida consagrada, al servicio y entrega total a los demás, sigue fortaleciéndose hoy con las miles de personas laicas y laicos que nos acompañan en la misión.  Nuestros colaboradores hacen que nuestra familia crezca, son ellos quienes nos instan continuamente a ser mejores; a ser mujeres atentas a las necesidades del mundo y de nuestra iglesia; a ser respuesta hoy y siempre de un Cristo que clama por justicia, verdad y libertad para los hombres y mujeres que sufren las consecuencias de un mundo sin Dios y dividido y son ellos, quienes, a pesar de las adversidades, nos motivan cada día a vivir nuestra vocación con alegría.

Nuestro compromiso es continuar trabajando por la unidad, por la solidaridad, por la alegría de vivir, para que, junto a tantos otros y otras con estos mismos sueños, hagamos de este mundo un mundo de hermanos y hermanas.

“No hacer nunca solas, lo que podemos hacer mejor con otros y otras” M. Ward.

Margarita Riquelme Núñez. CJ Chile.